La cervecera "La Cruz Blanca"


La felicidad en un caluroso día la encontramos en la piscina, la playa, la terraza… y siempre la acompañamos de una buena San Miguel, Mahou, Águila, Alhambra, Cruzcampo…perdón, Cruzcampo no, que la entrada de hoy va de cervezas…y además de buena cerveza de proximidad, porque hoy os voy a hablar de una de las marcas más emblemáticas de Valladolid, la Cervecera Cruz Blanca.

Para ponernos un poco en el contexto cervecero, a partir de finales del siglo XVIII empiezan a llegar a nuestro país, sobre todo a la zona norte, una serie de emprendedores ingleses que, intentando abrir un nuevo mercado para su producto alcohólico estrella, van instalando pequeñas empresas cerveceras preeminentemente artesanales, que poco a poco van ganando clientes entre los españoles.

Estos modestos y exitosos inicios atraen a nuevos empresarios que van ampliando las zonas de expansión, teniéndose constancia de la primera venta de cerveza en Valladolid a inicios del siglo XIX, cuando el maestro cervecero francés Jacob, registra el envío de una carga de cerveza desde Burgos a nuestra ciudad.

Y por lo que parece, la nueva bebida tuvo éxito en nuestra tierra, ya que, según datos de la época, en 1858 se consumían en Valladolid 2.952 litros de cerveza, lo que nos colocaba en el décimo primer puesto de España, aunque hay que decir que éramos la segunda de las provincias de interior que más cerveza bebía, un dato importante a tener en cuenta, ya que el consumo de cerveza estaba ya muy implantado en las zonas de costa.

Estos grandes resultados cerveceros se debían en parte a la existencia en Valladolid de tres fábricas eminentemente artesanales a la vista de su modesta producción, todas ellas instaladas curiosamente en la misma zona, San Juan-Vadillos: la cervecera Santa Lucía, fundada a finales del siglo XIX en la calle del mismo nombre, la fábrica de cerveza Gambrinus, fundada en 1881 en la Calle Verbena, y la madre (o abuela) de nuestra protagonista de hoy, la cervecera San Juan.

La vida de esta cervecera parece ser que se inicia en 1815 de la mano de dos empresarios españoles, Zala y Cortés, comenzando una producción propia y artesanal de cerveza en una pequeña fábrica situada en la Calle Renedo, aunque hay quien directamente la fecha en 1867, año en el que hay constancia documentada y fehaciente de su fundación…yo, sin ser experto en el tema y tras haber investigado un poco sobre el asunto, me da la sensación de que tanto una fecha como la otra es correcta, y la diferencia probablemente esté en la “legalización” de la sociedad…pero tampoco me hagáis mucho caso.

Ahora, como buenos vallisoletanos, viajemos por un momento a Santander, no para bañarnos en el Sardinero, sino para conocer una historia que discurría en paralelo a la de la cervecera San Juan.

Imagen de la primera fábrica de Cervezas La Cruz Blanca en Santander

A orillas del Cantábrico nos llevaban años de ventaja en cuanto a la producción de cerveza se refiere, y en 1860 se instala en Santander la primera fábrica de La Cruz Blanca, creada por la sociedad “Matossi, Francoci y Cia”, que no era la delantera de la selección italiana de 1978, sino una empresa de capital suizo que casi de inmediato absorbió gran parte de la clientela cervecera cántabra, ganó prestigiosos premios internacionales, y poco a poco fue adquiriendo una por una todas las pequeñas cerveceras santanderinas.

Y esta cervecera no se quedó en Santander.

Con el ánimo de expandirse por la meseta, puso sus ojos en Valladolid, y en 1912 adquirió la cervecera San Juan, la más antigua de las fábricas vallisoletanas, de la que también eran ya accionistas los “Matossi, Francoci y Cia”.

A partir de ese momento, la cerveza salida de su fábrica de Valladolid se iba a llamar Cerveza Cruz Blanca, al igual que la nueva empresa, y como seguro que ya os estaréis imaginando, este característico nombre no se había elegido al azar, sino que se debió a la nacionalidad de los nuevos propietarios, ya que tanto la denominación de la marca, como la chapa y su embotellado, hacían referencia a la bandera de Suiza, país de origen de los nuevos dueños, un producto y una marca que se seguiría produciendo incluso cuando dos años después, en 1914, se fusionaron las sociedades La Austriaca y La Cruz Blanca constituyendo un gran gigante para la época, la empresa Cervezas de Santander SA.

Anuncio en el periódico de la cerveza La Cruz Blanca

La expansión de esta gran sociedad recién creada continuó con la adquisición de otras cerveceras como La Gaditana, (Cádiz), La Leonesa (Léon), El Gallo (Salamanca) o las que nos pillan más cerca, la cervecera Santa Lucía y la cervecera Gambrinus, las otras pioneras vallisoletanas en cuanto a la elaboración de “zumo de cebada”, que fueron compradas la primera en 1912 y rápidamente cerrada, y la segunda en 1938 y cerrada en 1940, al parecer con la intención de instalar una maltera en sus terrenos a consecuencia del incendio de la que era propiedad de La Cruz Blanca.

La adquisición de ambas fábricas vallisoletanas, rivales directas de La Cruz Blanca, dejaban el mercado libre de competencia para esta marca, y podríamos pensar que el secreto del éxito de esta cerveza fue precisamente ese, crear un monopolio cervecero, pero lo cierto es que no fue esa la razón, o no únicamente, ya que tras la inicial inversión realizada por los nuevos propietarios de la cervecera, la fábrica de Valladolid se convirtió no solo en una de las mejores del grupo, que contó con centros de producción en Santander, Cadiz, León, Salamanca, Madrid y Vigo, sino que con los años, llegó a ser la mejor de España, y ya a mediados de la década de los años 20 había superado con creces en ventas y en volumen de producción a Gambrinus, su máxima competidora.

Anuncio del grupo Cervezas de Santander, sociedad a la que pertenecía la Cervercera La Cruz Blanca

A pesar del revés que supuso el incendio de su maltera en 1936, los vientos siguieron soplando favorables para la fábrica vallisoletana de La Cruz Blanca, y con el paso del tiempo la característica chimenea y la fábrica en general, se convirtieron en un elemento propio y característico del Barrio de San Juan, tanto que se puede decir que llegó a crearse una especie de simbiosis entre los vecinos y la propia cervecera, o como se suele decir hoy día, “era un negocio que hacía barrio”, como muestra el hecho de que en los veranos de la década de 1960 se instalara una cervecería al aire libre con su merendero que seguro que los más veteranos y nostálgicos de los lectores recuerdan, y que tenía un gran éxito de afluencia entre los vallisoletanos de San Juan.

Imagen de diferentes botellines de cerveza La Cruz Blanca
 

Pero nada dura para siempre.

A finales de la década de los 60, con la entrada del capital extranjero en la sociedad Cervezas de Santander SA, de la que dependía la fábrica vallisoletana, se inicia el declive de estas marcas tan identificadas con los lugares donde se producían, desapareciendo la cerveza La Austriaca, el otro gran producto del grupo, creándose nuevas marcas como Breda, Miss Black y Skol, y quedando la Cruz Blanca comercializándose solamente en Santander, Cádiz y Valladolid, manteniéndose estas ciudades como los irreductibles galos de esta cerveza.

Y así llegamos a 1974, cuando el cambio de denominación social a “Unión Cervecera”, marcó un punto de no retorno para estas marcas debido al cambio en su orientación comercial, más dirigida a lo internacional que a lo local.

Imagen de la Cervecera La Cruz Blanca de Valladolid aún en funcionamiento

Esta reestructuración de la sociedad afecta de lleno a nuestra ciudad, ya que aunque la marca “La Cruz Blanca” se siguiera produciendo y comercializando hasta 1982, en Valladolid, una de las pocas ciudades que se mantenían en sus trece de seguir consumiéndola, se diversificó la producción, elaborándose también en nuestra ciudad la Cerveza Skol, una de las marcas recientemente creadas por el grupo, hasta que en 1979, ante la enorme preocupación de los trabajadores y sus familias, que veían peligrar sus puestos de trabajo en un contexto económico y social más negro que un delantero congoleño, la sociedad decide echar el cierre a la fábrica vallisoletana, aunque mantiene en Valladolid la sección de la maltera.

Parecía que el futuro estaba asegurado, pero nada más lejos de la realidad.

En 1986 “Unión Cervecera” comunicaba a los trabajadores el cierre de la sección de la maltera, lo único que quedaba en funcionamiento de la inicial cervecera San Juan, firmándose la defunción de los más de 100 años de historia de esta popular fábrica vallisoletana, quedando vacío y sin un futuro claro el enorme espacio que ocupaba el edificio de la cervecera entre las calles Verbena, Santa Lucía y Renedo.

Pero la cervecera La Cruz Blanca iba a dar un último espectáculo a los vecinos de San Juan.

Momento de la voladura de la Cervecera La Cruz Blanca de Valladolid en 1992

El 14 de febrero de 1992, ante la expectación de gran parte del barrio, se llevó a cabo la voladura con explosivos de la fábrica, levantando una enorme polvareda en toda la zona a pesar de haberse realizado de forma controlada.

De esta forma tan drástica desaparecía este edificio que había acompañado a los vecinos durante más de 100 años, aunque no les abandonó del todo.

En este lugar, en el que hoy día se encuentra la Jefatura Provincial de Tráfico, estuvo situada la Cervecera La Cruz Blanca de Valladolid

En ese gran espacio que dejó la fábrica, se levantaron edificios de viviendas y oficinas, entre ellas, la actual Jefatura Provincial de Tráfico de Valladolid, pero por suerte, se mantuvo el elemento más característico de todo el conjunto, su chimenea, la cual fue protegida legalmente con su catalogación como elemento singular del patrimonio industrial local.

Esta chimenea construida en ladrillo, símbolo arquitectónico de Valladolid y recuerdo de la cervecera La Cruz Blanca, fue restaurada entre 2020 y 2021, reparando los numerosos desperfectos que había venido sufriendo debido al paso del tiempo y a la anidación de aves, recuperando así su antiguo aspecto.

Placa situada en la Calle Renedo que recuerda el lugar en el que estuvo emplazada la Cervecera La Cruz Blanca en Valladolid

Ahora que habéis leído lo que se puede saber sobre la cervecera La Cruz Blanca, cuando a lo lejos os encontréis con esta chimenea, o paséis por la Calle Renedo y veáis la placa en recuerdo de esta mítica cervecera que se encuentra en el edificio situado en el mismo lugar en el que se encontraba, ya podréis contar una buena porción de historia de Valladolid.

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